viernes, 4 de julio de 2008

Razones…



Todo debe tener un fundamento, un por qué, un objetivo, una razón…
Aunque nos cueste encontrar el sentido a aquellas cosas que nos ocurren en la vida, suelen suceder por algo. Quizás en el preciso momento no lo entiendo o mejor dicho me confundo, trato incluso de pensar en el destino. Y el destino? Qué me dices del destino? De lo que nos espera mañana… será realmente que está escrito en alguna parte lo que haré mañana.

Que difícil se me hace comprender por qué está pasando todo lo que me ocurre día a día, a veces me siento como si fuera una niña… sin tener la claridad absoluta de lo que quiero, cuestionándome todo. Como si estuviera viviendo recién la etapa adolescente, en donde las confusiones son parte del día a día. Sin embargo, siento una gran seguridad cuando se trata de mis sentimientos hacia ti. Es extraño, porque siento que hace mucho tiempo no me enamoraba y no tenía este fuerte sentimiento de querer estar con alguien, como lo quiero hacer contigo. Me cuestiono todo también, porque siento que ya no somos libres, porque siento que ya pasó la primera etapa del enamoramiento en que los dos solo sentíamos sin pensar.
Aun recuerdo nuestros deseos de querer cuidar tan bien lo que teníamos para que no se perdiera ni se extraviara, pues... sinceramente no sé que es lo que ocurrió para que pasara justamente lo que no queríamos. A veces pienso que escribo todo esto como una manera de dejar constancia, para que sepas en algún momento que no dejé de pensar en ti… en nuestros sueños, en nuestras promesas de amor… en lo que queríamos. En lo que somos… en lo mucho y nada que somos.
Qué dirá el tiempo de nosotros? Qué dirá de ti? … qué dirá de mi? … querrá que en un tiempo más nuestro destino sea estar juntos? Será lo mismo que Dios querrá de nosotros? … qué será lo que Dios quiere de mi? Será que es eso lo que debo descubrir primero. Será que tengo tantas preguntas sin resolver en mi cabeza, que debo encontrar respuestas primero. Será que debo seguir conociéndome, seguir aprendiendo, seguir esperando…

Por qué habrá personas que pueden aprender con alguien a su lado, por qué será que yo tengo que aprender sintiéndome sola? … qué será lo especial que debo conseguir, para poder encontrar a alguien que me acompañe. Siento que soy una persona que tiene mucho que entregar, que tengo tantas cosas guardadas y tanto anhelo de querer compartir con alguien, pero creo que ese alguien debe ser especial. Por qué será que si a pesar de que quiero y estoy conciente de que ese alguien “debe ser especial”, a veces me conformo y quiero creer que es el primero que aparece. Por qué siempre estoy alerta, pensando... Si será o no será? Dudando tanto en un comienzo y creyendo poco a poco, apostando ciegamente, muchas veces sin conocer el tiempo necesario. Será tanto mi deseo de querer estar con alguien, que a veces siento que no me doy el tiempo necesario para conocer realmente a la persona que llega a estar a mi lado, será que yo tampoco me doy a conocer realmente como soy, o será que entrego todo desde un comienzo, aparentando no confiar, pero en el fondo confiando plenamente… tanto que me olvido de guardar lo más preciado que tengo; mi corazón y mis sentimientos. Porque eso si lo tengo claro, cada vez que comparto en el ámbito amoroso... lo hago con todo el corazón, entregando lo mejor de mí, apostando todo lo que tengo, muchas veces perdiendo todo y sintiéndome vacía… como me ocurrió esta vez. Siento que fue tan intenso lo que viví junto a ti, que llego a sentirme vulnerable con todo lo que entregué… pues a ratos siento que no me queda nada dentro de mí.
Será que hay que volverse más fría, más distante, menos demostrativa, guardando mis sentimientos para mi misma, hacerte creer que no eres importante, ni imprescindible en mi vida, para que realmente no te sientas seguro de tenerme…. Será que la guerra de los sexos está tan fuertemente arraigada en nuestro inconciente colectivo, que resulta solo de esta manera para conquistar a alguien. Por qué cada vez que nos interesa una persona del sexo opuesto, se muestra mucho más interesada en uno, cuando somos más indiferentes, o más fríos. Por qué el ser humano actúa de esta manera, reacciona ante la indiferencia del otro. Por qué no podemos ser “normales”, actuar mediante el amor… sino de la indiferencia y los malos tratos. Por qué solamente respondemos ante estos estímulos convirtiéndonos nosotros mismos en propios desafíos, ¿será el amor también un desafío con el cual debemos competir día a día? ---- ´

Aveces siento que a pesar de querer estar contigo, quiero guardar mi soledad... aveces siento que ya me acostumbré a estar conmigo misma, y que alguien podría después de un tiempo llevarme a la costumbre, aveces dudo incluso del amor que tanto espero encontrar... aveces incluso a pesar de ese anhelo, me siento incrédula, vulnerable, fria y distante... aveces no estoy segura de querer creer... aveces simplemente prefiero seguir... sin cuestionar, para no dudar.

¿Qué esperas del amor, qué esperas de la persona que deseas que esté a tu lado? Qué espero yo de ti? Por qué siempre esperamos las mujeres la mayoría de las veces un príncipe azul que solo existe en los cuentos de hadas ¿será que los hombres esperan de la misma manera a su doncella?
Desde pequeños nos contaron la historia de la Bella Durmiente, de la Cenicienta, Rapunzel, El príncipe rana, Romeo y Julieta, entre varios otros cuentos llenos de magia, que nos llevan a soñar con finales felices.

Realmente creo que de alguna manera se equivocaron con nuestras generaciones, pues siempre estamos esperando y soñando con ese amor ideal y perfecto que llegará en algún momento a nuestras vidas, cuando menos lo esperemos y que la vida será feliz de ese momento y para siempre.. Sin embargo, la tolerancia a la frustración se hace angosta y estrecha, pues la gran mayoría de las mujeres se pasa la vida esperando que así sea… y yo a ratos pierdo la esperanza, a veces me siento en esa lucha constante interna, de querer poner los pies en la tierra y darme cuenta de que solo eran cuentos que me hacían soñar cuando era niña. Puede que lamentablemente ese momento no llegue tanto como lo soñamos…. Si, dije “lamentablemente”, claro.- porque a pesar de saber que es una fantasía, la espero conciente e inconcientemente. Esperando en Dios, que llegue en algún momento un amor a mi vida que me ame tanto como yo sea capaz de amarlo.

Soñadora, … que a ratos pierde la capacidad de creer que llegará ese amor casi perfecto, bajando rápidamente a la tierra y tratando de aprovechar cada minuto de la vida, antes que se pase ella misma y llegue el momento de decir….

Aquí estoy… nuevamente cuestionándome lo que quiero, lo que espero, lo que sueño; ante la vida - mi vida!!

Introspección



De qué se trata la paz interna; de qué se trata más que sentirme bien conmigo misma, de sentir que todo lo que estoy haciendo lo estoy haciendo bien. Tanto así… tanto así, como para poder cerrar los ojos y sentir que todo está bien. Una tranquilidad inigualable que nada se compara, una felicidad tanto con uno mismo como para/con los demás, esa sensación de que nada, absolutamente nada importa. Sentir que uno puede reír en cualquier lugar del mundo, y sin importar quién esté al lado y en qué contexto o en qué lugar, qué está haciendo o que va ha hacer. Solo se quiere reír, dar pasos seguros ante la vida, no importa el tiempo; ni el sol, ni el frío, no importa nada… o tal vez importa--- tal vez importa todo!!!

Pero qué pasa cuando no es así, cuando uno se acuesta con ese nudo en la garganta que apenas deja respirar, qué se hace cuando lo único que se quiere es acurrucarse, cerrar los ojos y desear únicamente que pronto pase esa sensación de que la noche se haga eterna para no pensar… querer dormir el máximo de tiempo posible, y cuando llegue la mañana cerrar los ojos nuevamente, pero tratando de apagar la mente para no pensar…
Qué es lo que hay que hacer, para dejar de sentir esa sensación y cambiarla por esa paz que tanto se sueña, esa sensación interna que a ratos se hace inalcanzable, que a veces aparece como destellos de luz que se ocultan con el correr de las horas y se esconde con el sol cuando llega el atardecer… qué se hace para lograr que esa puesta de sol se haga unos minutos más eternos de lo que realmente son… creo que para eso… un paso puede ser:
En vez de cerrar los ojos, abrirlos…
En vez de evadir la pena, vivirla…
Para quitar ese nudo en la garganta, hay que llorar
Si es necesario gritar, correr, dormir,
Esa pena hay que sentirla, vivirla
Hacerse cargo, asumir lo que se dice… ser honestos con uno mismo, y también con el otro, aunque cueste… decir la verdad, para poder estar traquilos con uno mismo y también con quien he compartido.
Ser leal, conmigo mismo.--- y también con quien le dije Te Amo. Aun cuando ya haya quedado en el pasado.-

martes, 1 de julio de 2008

Olvidé que en la tierra se vive mejor...



Este puente que tengo junto a mi, me ayuda a pensar en lo que en este momento estoy viviendo. De pie frente él me dispongo a pensar en cómo es... en su madera viaja y roñosa... sin color, ni calor. Que comienza en la tierra y tiene fin en el mar, puente... puente que nos sirves para... que tan solo nos sirves...
Cuántos serán quienes se paran frente a ti con el deseo de caminar, de ver qué hay más allá? .. y aquí estoy yo, con mis piernas firmes.. pero sin dar aun ningún paso, solo observando... pensando... mirando y conociendo del paisaje, con algunas sensaciones de viento helado que se hacen parte de mi piel, de mi piel blanca y fria... de mi naríz con frío y mi pelo moviendose con el viento, ese viento helado que solo aquí he percibido...
Que difícil y extraño es sentir que todo aquello tan intenso, que en oportunidades vivimos y que compartimos, hoy solo queda en el pasado. Que peligroso es dejar de pensar en ti de un momento a otro, cuando por tanto tiempo lo hacía con tanto gusto. Que insólito es volver a pensar solo en mí, cuando ya eras parte de mi vida. Que difícil es todo esto- no te imaginas cuánto me cuesta comprender como está cambiando tan rápidamente todo ese amor que nos decíamos tener, y como nos detenemos los dos ante el temor… ante el temor de no querer sufrir, ni hacer sufrir al otro, de no jugar y no ilusionar, ante el temor de soñar, o de concretar esos sueños que por un tiempo nos acompañaron y que hoy en cierta medida nos paralizaron.
Hace un tiempo atrás todo era ideal, hasta nos sentíamos seguros de tenernos, soñarnos, de compartir. Casi nada nos importaba, porque lo que vivíamos era tan mágico que nos hacía sonreír, incluso sin razones.
¿Intensidad o tranquilidad? Será que ahora realmente nos sentimos tranquilos al no saber uno del otro, al distanciarnos… será que la distancia y la frialdad logran hacer que nos olvidemos y que cada uno siga con su vida, perdiendo todo lo mágico que habíamos ganado en algún momento… la verdad, es que la desilusión se apodera de mi en este momento… y también se me hace difícil comprender tus actitudes, precisamente el alejamiento, el poco interés por expresarte y por ayudarme a entender qué es lo que pasa. ¿Por qué será que la inconsecuencia va de la mano de la desilusión y del olvido? Ahora tan solo quiero dejar de pensar en ti, y que mi vida vuelva a la normalidad, que mi vida vuelva a ser como antes; tan solo quiero no tener rencor, y olvidar aquellos días que hoy más que gratos recuerdos me traen confusión… pues no entiendo qué es lo que ocurrió….
Aunque tanto me costó, logré creerte... y cuando por fin lo reconocí, me arrepentí de olvidarme que la confianza se gana con el tiempo y con hechos. Cada día que amanece, despierto con la sensación de que quiero empezar uno nuevo y dejar atrás el pasado, pero cada día me cuesta más comprender, siento demasiada pena y dolor, desilusión y tristeza. Sé que llegará mañana… y pensaré en ayer… y me daré cuenta de que todo esto me sirvió para aprender. Lo sé… pero por ahora, no lo logro aun…
Fue tanto lo que llegué a despegar y lo que logré soñar, que me olvidé que en la tierra se vive mejor…